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jueves, 15 de septiembre de 2011

Desolación nocturna.




¡No camino lento! La calle,
al sórdido peso de mi dolor, se aleja.  
La noche acompaña mi insomne
deambular, pero no me sosiega
Como una perseverante abatida,
contempla mis pasos sobones.
Es el momento en que los árboles
dejan de ser acompañados por los perros.
Sólo soledad. Retorno. La cama me espera.
Pero apenas me sostiene. No aligera.
La mente gira sobre propuestas,
que se niegan a ser decisiones.
Y surgen las alusiones  vagas,
el pasado ganado y un presente perdido.
¿Hacía donde girarán las reminiscencias?
¡Cada día se aferran  a antagonismos!
Y no concluye mi balance  a favor de nada.
Rescato como vital, la progenie, sustento
que alimentó mis días más felices.
Y como anexo, mi aporte profesional.
Ya ahora, como un velo, la vaguedad me incorpora  a la parsimonia, flema que rechazo
Pero mi penuria aporrea mi armonía
Y como una constante la noche, ya cansada
me entrega a Morfeo, para continuar mañana,
como un meandro, la infinidad del caos.

Manuc( 30/8/11)






2 comentarios:

  1. Cuanta duda, y qué bien reflejada. ¿Por qué será que la noche es la que nos hace reflexionar, y nos permite tomar decisiones o nos inspira? Muy profundo, y muy descriptivo de esos momentos en que uno necesita definir circunstancias, y buscamos todos los atenuantes para continuar. Me gusta muchísimo, cariños1

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    1. Gracias querida amiga!!!!!!!!!!! Muy hermoso tu comentario.
      Cariños

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